Introducción: por qué importa la capa de hielo de la Antártida Occidental
La capa de hielo de la Antártida Occidental es una de las masas de hielo más críticas para el equilibrio climático global. Su estabilidad influencia el nivel del mar mundial, las corrientes oceánicas y los ecosistemas costeros. Su naturaleza predominantemente «marina» —con plataformas y glaciares que descansan sobre lechos por debajo del nivel del mar— la hace especialmente vulnerable a la intrusión de aguas oceánicas cálidas y a procesos dinámicos de desestabilización.
Estado actual y datos clave
Pérdida de masa y glaciares principales
Satélites como GRACE/GRACE-FO, ICESat-2 y altimetría radar han registrado pérdidas continuas de masa en la Antártida Occidental durante las últimas décadas. Los glaciares Thwaites y Pine Island son los más vigilados: ambos muestran retrocesos del borde de fusión y un adelgazamiento acelerado en sus lenguas de hielo. Estos cambios se han atribuido en gran medida a la entrada de aguas profundas y cálidas que erosionan las bases de los glaciares.
Mecanismos de desestabilización y riesgos
La geometría del lecho y la retirada de la línea de base (grounding line) pueden provocar retroalimentaciones que aceleran la pérdida de hielo. Modelos y observaciones indican que, si se produjera un colapso sostenido de la Antártida Occidental, el aporte al nivel del mar podría ser del orden de varios metros (una cifra citada con frecuencia para el colapso total es de alrededor de 3,3 metros), aunque el tiempo en que ello ocurriría podría abarcar siglos. A corto y medio plazo (siglo XXI) las proyecciones varían según las emisiones: se espera una contribución continua al aumento del nivel del mar, con escenarios de mayor pérdida en trayectorias de altas emisiones.
Investigación y monitoreo
Iniciativas internacionales como la International Thwaites Glacier Collaboration y campañas con observaciones satelitales y de campo buscan mejorar la comprensión de procesos oceánicos, basales y glaciológicos. Los avances en modelos acoplados de hielo-oceáno han reducido incertidumbres, pero persisten preguntas sobre umbrales y ritmos de respuesta.
Conclusión: implicancias y perspectivas
La evolución de la capa de hielo de la Antártida Occidental tiene consecuencias directas para el nivel del mar y la gestión costeña global. Aunque un colapso total sería probablemente multiséculiar, la pérdida continuada de masa durante este siglo es consistente con escenarios de calentamiento sin mitigación. Para los responsables públicos y planificadores, la combinación de reducción de emisiones, monitoreo sostenido y planes de adaptación costera es la vía para reducir riesgos y aumentar la resiliencia frente a cambios futuros.