La importancia del caso Rocío San Miguel
La liberación de Rocío San Miguel, una de las expertas en seguridad más conocidas de Venezuela y, posteriormente, una de sus presas políticas más destacadas, fue puesta en libertad el jueves después de casi dos años de estar bajo custodia. Este acontecimiento marca un momento significativo en la política venezolana y representa un símbolo de esperanza para los defensores de derechos humanos en el país sudamericano.
Esta abogada y defensora de derechos humanos es la presidenta de Control Ciudadano, una organización no gubernamental sin fines de lucro creada el 16 de marzo de 2005; cuya misión es promover y ejercer la contraloría ciudadana sobre los asuntos de la seguridad, la defensa y la Fuerza Armada Nacional.
Detención y liberación
San Miguel fue detenida en febrero 2024 en el aeropuerto internacional de Maiquetia cerca de la ciudad capital Caracas, un arresto ampliamente condenado en redes sociales por políticos de la oposición y grupos de derechos humanos. La defensa de San Miguel había denunciado que tanto ella como cinco de sus familiares —su hija, dos hermanos, su padre y su ex esposo— sufrieron “desaparición forzada”.
Formaba parte del primer grupo de presos políticos liberados por el gobierno encargado venezolano desde que Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos. San Miguel, quien tiene doble nacionalidad venezolana y española, fue trasladada a la embajada española en Caracas, la capital, con su hija y otros familiares cercanos tras su liberación.
Impacto y persecución
Su detención conmocionó a los círculos de derechos humanos y suscitó el temor de que Venezuela hubiera entrado en una nueva era de represión. En los últimos años, San Miguel fue blanco de repetidas acciones de hostigamiento y difamación por parte de altos funcionarios del régimen chavista. Desde acusaciones formales hasta amenazas personales, la defensora de los DDHH vivió bajo una intensa presión debido a su labor de supervisión en temas de seguridad nacional y defensa.
Significado para el futuro
La liberación de San Miguel y de otros presos políticos el jueves pareció ser un esfuerzo simbólico para demostrar el cambio político después de que Delcy Rodríguez jurara su cargo como dirigente interina, con el respaldo de Estados Unidos, tras la destitución de Maduro. Este acontecimiento representa no solo un alivio para su familia, sino también una señal potencial de cambio en la situación de los derechos humanos en Venezuela, donde cientos de prisioneros políticos aún esperan justicia y libertad.