El fallecimiento de una princesa discreta y comprometida
La princesa Irene de Grecia, tía materna del rey de España Felipe VI, falleció este jueves a los 83 años en Madrid, según anunció la Casa Real española. El deceso ocurrió a las 11:40 en el Palacio de la Zarzuela, donde residía junto a su hermana, la reina emérita Sofía, quien permaneció a su lado hasta el último momento.
Irene de Grecia murió tras un periodo afectada por un deterioro cognitivo, una enfermedad que había limitado progresivamente su participación en actos públicos durante los últimos años. Su hermana Sofía canceló toda su agenda oficial esta semana para acompañarla en sus últimas horas.
Una vida dedicada a causas sociales
Nacida el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, Irene de Grecia era la hermana menor de la reina emérita Sofía. Nunca se casó ni tuvo hijos, vivía desde hace décadas en el Palacio de la Zarzuela y obtuvo la nacionalidad española en 2018.
La princesa destacó por su compromiso humanitario. Dedicó gran parte de su vida a causas sociales, principalmente desde la Fundación Mundo en Armonía, que presidió desde 1986 hasta 2024. También fue reconocida como pianista y amante de la música clásica, siendo presidenta de honor del Concurso Internacional de Piano de Ibiza.
Los actos de despedida en dos países
El traslado del ataúd de Irene de Grecia a la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid está previsto para el sábado, donde permanecerán sus restos antes de su partida definitiva a Atenas. El funeral está programado en Atenas para el lunes 19 de enero, seguido de la inhumación en el cementerio de Tatoi, donde están sepultados integrantes destacados de la familia real griega, incluyendo su madre, la reina Federica, y su hermano, el rey Constantino.
Un golpe devastador para la reina Sofía
La muerte de la princesa ha supuesto un fuerte impacto personal en la reina Sofía, quien mantenía una relación muy cercana con su hermana menor, considerada su mejor amiga, asesora y acompañante constante. Esta pérdida llega apenas semanas después del fallecimiento de su prima Tatiana Radziwill en diciembre de 2025, dejando a la reina emérita enfrentando un período especialmente doloroso. El legado de Irene de Grecia permanecerá en su trabajo humanitario y en los corazones de quienes la conocieron como una mujer de profunda humildad y compromiso social.