La mayoría de los eventos cardiovasculares son prevenibles
Un reciente estudio internacional publicado en el Journal of the American College of Cardiology reveló que el 99% de los infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV) se produce en individuos que presentan al menos uno de los factores tradicionales de riesgo, desafiando la idea de que estos eventos ocurren de manera inesperada. Esta investigación, que analizó más de 9 millones de historias clínicas, tiene implicancias significativas para la salud pública argentina.
La situación en Argentina
La realidad local refleja la tendencia internacional. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada en 2018, se estima que 12,1 millones de argentinos tienen hipertensión arterial, pero solo dos millones la controlan. Uno de cada cinco adultos fuma, al menos un tercio presenta colesterol elevado y el 13% vive con diabetes. Cerca del 70% de la población tiene exceso de peso o sedentarismo, factores que elevan considerablemente el riesgo cardiovascular.
El accidente cerebrovascular (ACV) es la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en la Argentina. Representa la segunda causa de años de vida perdidos por muerte prematura, convirtiéndose en un problema de salud pública prioritario.
Los cuatro factores de riesgo que predicen eventos cardiovasculares
El estudio identificó que más del 99% de quienes desarrollaron un infarto, un ACV o insuficiencia cardíaca habían presentado previamente al menos uno de los cuatro factores de riesgo tradicionales: presión arterial elevada, colesterol elevado, alteraciones de la glucosa o exposición al tabaco.
La hipertensión arterial fue el factor más frecuente: más del 93% de quienes sufrieron infarto, ACV o insuficiencia cardíaca ya tenía presión elevada. Esta información es crucial porque demuestra que estos eventos cardiovasculares raramente ocurren sin advertencia previa.
Prevención: la clave para salvar vidas
Los expertos coinciden en que la prevención es fundamental. Desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) advierten que quienes presentan síntomas depresivos enfrentan entre 30% y 50% más riesgo de padecer infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca, añadiendo otro factor a considerar en la prevención.
Un estudio publicado en BMC Public Health revela que medidas como bajar la ingesta de sal y suministrar tratamiento farmacológico a mayores de 35 años con alto riesgo cardiovascular pueden reducir entre un 10 y un 20 por ciento las muertes producidas por enfermedades cardiovasculares.
Conclusión: actuar a tiempo salva vidas
La evidencia científica es contundente: la mayoría de los infartos y ACV pueden prevenirse mediante el control de factores de riesgo modificables. Mantener la presión arterial controlada, evitar el tabaco, controlar los niveles de colesterol y glucosa, junto con hábitos de vida saludables como ejercicio regular y alimentación balanceada, son medidas esenciales para reducir el riesgo cardiovascular.
Para la población argentina, donde millones de personas viven con factores de riesgo no controlados, el mensaje es claro: la prevención comienza con controles médicos regulares y cambios en el estilo de vida. El tiempo de actuar es ahora, antes de que aparezcan los síntomas de un evento que puede prevenirse.