Introducción: por qué importa el Once
El Once es uno de los sectores comerciales y de transporte más relevantes de la ciudad de Buenos Aires. Conocido popularmente como “el Once”, el área concentra una intensa actividad económica, una alta afluencia de pasajeros y una diversidad cultural que lo convierten en un barómetro de tendencias urbanas. Su importancia radica en la combinación de comercio minorista y mayorista, la conectividad ferroviaria y de subte, y el papel que desempeña en la vida cotidiana de miles de porteños y visitantes.
Cuerpo principal: características, dinamismo y retos
Un centro comercial multifacético
El Once agrupa una amplia oferta de productos: indumentaria, textiles, electrónica y artículos de bazar, tanto en locales formales como en comercios mayoristas. La presencia de comercios familiares y de grandes rubros convierte al barrio en un punto de abastecimiento para pequeñas empresas y consumidores particulares de toda la ciudad y la región.
Nodo de transporte y actividad peatonal
La zona está articulada alrededor de la estación ferroviaria y de conexiones con el subte y líneas de colectivos, lo que genera un flujo constante de pasajeros durante la semana. Esa conectividad impulsa el comercio, pero también plantea desafíos de movilidad, congestión y gestión del espacio público.
Diversidad social y cultural
El Once reúne a comunidades de distintas procedencias, con una historia de inmigración y actividad asociativa. Esa pluralidad se refleja en la oferta gastronómica, los comercios y la vida cultural del barrio, que combina tradición y adaptaciones a nuevas demandas de consumo.
Desafíos urbanos
Entre los principales retos se encuentran el ordenamiento del comercio ambulante, la seguridad, la infraestructura peatonal y la convivencia entre transporte y actividad comercial. También hay demandas crecientes por modernizar locales y acelerar la digitalización de las ventas para competir con plataformas online.
Conclusión: perspectivas para vecinos y comerciantes
El Once seguirá siendo un punto neurálgico de la ciudad mientras conserve su capacidad de adaptación. Las oportunidades están vinculadas a mejoras en la infraestructura, políticas de ordenamiento que integren a comerciantes formales e informales, y medidas que faciliten la modernización comercial. Para vecinos y usuarios, el desafío será equilibrar el dinamismo económico con la calidad urbana y la accesibilidad. Las soluciones que se adopten en el barrio pueden servir de referencia para otras áreas comerciales de la ciudad.